Lo Emotivo Entra por el Oido y no por los Ojos
Hace unos día me llegó vía Facebook, uno de esos video muy emotivos con lecciones de vida dignas de aplaudir; en este caso era el video de Dick Hoyt y Rick Hoyt, padre e hijo respectivamente, participando de una triatlón, esto no tendría nada de asombrosos si no fuese que Rick, el hijo, es parapléjico y no puede nadar, ni caminar y mucho menos montar bicicleta. En verdad el video es muy emotivo y contiene varias lecciones de cómo sobreponerse a la adversidad.
Pero ese post no intenta compartir este video, ni mucho menos de dar lecciones de vida, trata sobre como un elemento audiovisual, en este caso el video en cuestión, puede tener un grado emotivo tan grande, pero en mi opinión, aumentado sustancialmente por el audio y no por el video; si bien el componente visual es importante, creo que el componente de audio es en donde recae la mayor parte del factor emotivo, más que el video y la historia en si.
Para demostrar mi teoría he hecho un pequeño experimento. Conseguí bajar el video de YouTube para luego editar el audio en iMovie, y le cambié la canción tan emotiva que lleva el video original.
Primero vean el video original:
¿Se emocionaron?, bueno no los culpo, es muy emotivo. Ahora vean la versión “salsera” del video, en donde he reemplazado la canción por una salsa de Mark Anthony, veanlo aquí:
¿Qué les pareció? ¿vieron que lo emotivo de la versión original ya no es igual?, y sólo se cambió la canción.
Para probar mi teoría escogí una canción que sea por lo menos romántica, hubiera podido poner una canción mucho más fuerte, hard rock, pero quería probar que no era necesario exagerar tanto para probar mi teoría.



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