Una Visión – La Izquierda Peruana
Quizás el único post que valga la pena leer en este blog, no es escrito por mi, sino por Felipe de Lucio Pezet, mi papá, que como invitado en este blog, nos da su punto de vista sobre la actual izquierda peruana, o lo que queda de ella.
El pueblo unido jamás será vencido – ¿Cuántas veces lo habremos escuchado en marchas de protesta? Viví algunos años en La Oroya y recuerdo las jornadas contra la patronal demandando la
nacionalización de las minas. El estribillo y las marchas siguen pero hoy son otros los móviles, ahora demandan ser flexibles con la patronal y que se quede la compañía extranjera. La entonces poderosa Federación de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos paraba a la minería nacional en apoyo a cualquier reclamo de sus miembros, hoy echa de sus campamentos a los ecologistas extranjeros y a la Conacami por atentar contra sus centros de trabajo. ¿Qué pasó, a qué se debió el cambio? Hay varias formas de verlo pero todas convergen en el continuo desgaste de la izquierda cuyo toque final se lo puso Sendero y el MRTA, también y de la mano con eso, estuvo el estéril accionar de los sindicatos que se pasaron años pidiendo estatificar las minas, y lo lograron pero sólo para toparse con una burocracia estatal que hizo extrañar a los gringos.
El pueblo unido tras esos episodios sí fue vencido porque las paralizaciones afectaron a los trabajadores mucho más que a las empresas extranjeras que terminaron yéndose a invertir en otro lado mientras que acá los obreros quedaron peor que antes. Hablando de la Marcona, pasó al Estado como Hierro Perú, que la vendió a la comunista Shougang, a la que ahora le hacen más huelgas. Quién te viera y quién te ve, yo presidía Hierro Perú y el Secretario General del sindicato era Saúl Cantoral, mi amigo, difícil pero amigo, sano el ayacuchano, ¡cómo defendía la línea moscovita contra los pro chinos! Sigo creyendo que fue Sendero quien lo mató.
La izquierda en Francia se robusteció con Miterrand, en España con Felipe González y en Chile con Lagos, todos aportaron para mejorar a los pobres de su tierra y brindarles trabajo, ¿qué hizo la izquierda en el Perú? Pues nada, nada sustantivo, aquí los izquierdistas se llenaron, como en el fútbol, de victorias morales pero perdieron los partidos, tienen que darle cuenta a la historia, decirle a los jóvenes de hoy que se la pasaron en arengas estériles. El heroico paro del 17 de julio de 1977, la elección de Barrantes como alcalde de Lima, la reforma agraria que deterioró el agro y a sus trabajadores, y las marchas y protestas con quema de llantas y apedreos, ¿qué más puede exhibir la izquierda peruana? Y hasta el día de hoy siguen, con diferentes matices pero siguen en lo mismo.
Sendero no fue consecuencia de la opresión de los ricos, fue un intento extremo por hacer de manera violenta y macabra lo que la izquierda no supo hacer de manera civilizada. Después la vimos en la Comisión de la Verdad donde en vez de aprovechar ese foro para denunciar a Sendero como el verdadero causante de la barbarie lo han tratado con paños tibios y se han ido contra el ejército peruano. Una izquierda con esa mentalidad está destinada al fracaso. Con una estrategia moderna debieron conminar a las empresas mineras a que aprovechen los altos precios para mejorar su industria, como por ejemplo lo viene haciendo la Southern en Ilo, pero no, se les ocurre implantar regalías para que los precios altos vayan a parar al Estado, a ese Estado incapaz y descompuesto que ellos bien conocen pero que pueden manejar. Yanacocha y sus socios que invierten masivamente en ampliar su actividad en el país, se topan con los ecologistas extranjeros y con un cura ambicioso y a nuestros políticos de izquierda no se les ocurre mejor cosa que ponerse de lado de los extranjeros sin importarles para nada la pérdida de oportunidades de trabajo en los rincones pobres de la patria.
¿Está la izquierda peruana condenada a seguir así? Su historial parece sugerirlo pero no tiene por qué quedarse de lado en la historia, podría pasar a tomar una posición constructiva hacia el progreso pero necesita una sincera autocrítica y una amplia renovación de sus cuadros. Los políticos de izquierda deberían dejar camino a nuevas figuras, los partidos tradicionales no son solamente el Apra, AP, el PPC, más tradicionales son los grupúsculos izquierdistas que han cambiado a la dictadura del proletariado por los derechos humanos, la biodiversidad, y otras banderolas hoy de moda, pero más se preocupan por el trato a Guzmán en prisión que por el bienestar de los campesinos en Cotabambas.
¿Qué hacer? En primer lugar debemos, todos, estar convencidos que la izquierda es necesaria, conveniente para el equilibrio ideológico de la sociedad, pero una izquierda civilizada y moderna, que entienda que tiene un camino distinto pero para un mismo fin. En nuestro país buena parte de los izquierdistas sigue viendo a la economía de mercado como un mal necesario para sus fines, no como una forma eficiente de organizar la sociedad, y a los empresarios como adversarios a quienes enfrentar, no como piezas a las que hay que exigir resultados. Cuántos hay en la izquierda peruana de hoy dispuestos a ver a la reforma agraria como un rotundo fracaso que hizo daño a todo el país y en particular a la propia gente del campo. Si algún socialista se alzara a denunciarla y aceptara que la inversión privada ha salvado a Laredo, a Cartavio, a Tumán, y que hay avances notables al convertirnos en los mayores exportadores de espárragos en el mundo, en grandes productores de alcachofas, de páprika, si eso se diera, estaríamos viendo el amanecer de una nueva izquierda que el Perú necesita y reclama.
Felipe de Lucio Pezet
comentarios@delucio.com
Noviembre 2009







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